La primera vez que me preguntaron cuáles eran mis 10 valores fundamentales no sabía ni qué responder. Por eso existen listas de valores que circulan por internet y por las redes precisamente porque muchas personas son incapaces de nombrarlos, y por lo menos si los ven escritos los pueden reconocer. A veces vivimos totalmente desconectados de ellos. A mí me pasaba. Decía que el respeto era importante, pero gritaba a mis hijas cuando me enfadaba y no ponía limites cuando me gritaban a mí. Decía que me gustaba pasear, pero nunca encontraba el momento para andar ni siquiera media hora. Y así con una lista extensa de incongruencias.
La coherencia es esa congruencia y armonía entre cuatro acciones: lo que pienso, lo que siento, lo que digo y lo que hago. Debe existir una correspondencia real, no solo imaginaria o deseada. Porque podemos pensar que el respeto es uno de nuestros valores fundamentales, pero si criticamos, humillamos o gritamos a los que nos rodean está claro que no lo estamos viviendo realmente, solo es un deseo, un ideal. Podemos decir que la lectura es imprescindible, pero llevar años sin coger un libro. Podemos decir que la familia es importante para nosotros, pero no hablarnos con nuestro padre o nuestra madre. Podemos pasarnos una vida entera diciendo muchas cosas y no cumplirlas.
Cuando tomamos consciencia de esto pueden darse varias circunstancias. Una de ellas es que nos demos cuenta de que realmente lo que digo no es ni lo que hago, ni lo que pienso, ni lo que quiero. En ese caso lo mejor es ser honestos con nosotros mismos y renunciar a ese valor, soltarlo. Quizás en su día lo adoptamos por tradición familiar o por agradar a alguien que nos importaba, pero en realidad ya no resuena con nosotros. Con la edad y el paso de los años nuestra escala de valores puede cambiar. No pasa nada. Lo aceptamos y seguimos, pero no nos autoengañamos.
También puede suceder que nos demos cuenta que vivimos muy desconectados de lo que para nosotros es importante y decidamos recuperarlo, re-conectarnos. Por ejemplo, si para mí la diversión era muy importante, pero desde que he sido madre o padre ya nunca encuentro un hueco para quedar con mis amigos y pasar un buen rato, es probable que esté de los nervios y necesite volver a conectar con esa sensación de diversión. O si amo a mi familia pero paso horas en el despacho sin verlos ni disfrutarlos, si cooperar era importante para mí y hacía voluntariado pero ya nunca lo hago, si hacía deporte y ya nunca practico ninguno, si me gustaba ser sincero y ahora miento habitualmente para eludir alguna responsabilidad que me resulta incómoda, si me gustaba ir tranquilo y ahora voy todo el día acelerado y de los nervios, si era firme y cumplía lo que decía pero ahora no cumplo lo que digo, si no me gustan los conflictos pero actualmente me paso el día discutiendo con todo el mundo, y así con muchos valores nuestros que vamos enterrando, es necesario y prioritario desenterrarlos y recuperarlos para volver a sonreír.
Perder esa conexión con nuestros valores, sin saberlo, nos produce un enorme mal estar. Nos vamos mustiando como una planta que nadie riega. Nos sentimos insatisfechos, pero no sabemos muy bien por qué y somos incapaces de identificar la causa de nuestra desdicha. Es algo que sucede muy lentamente. Es sutil, imperceptible. Se va cociendo tan lentamente que la mayoría de las veces no somos conscientes, no nos damos cuenta de lo que nos está sucediendo. Cuando hay un desequilibrio entre lo que hacemos, pensamos, sentimos y decimos surge en nuestro interior una incoherencia que es difícil de asumir y digerir. Nuestro bienestar depende en gran medida de que nuestros valores, esos principios que para nosotros son fundamentales y sagrados estén vivos, presentes y alineados. Nuestros valores son como nuestras guías vitales, aquello con lo que nos identificamos y nos define.
La coherencia es uno de mis valores fundamentales. Cuando me mantengo fiel a mis valores y principios me siento bien y empoderada, me siento llena de energía y viva.
¿Cuáles son tus valores fundamentales? ¿Cómo los estás viviendo?






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