En casa, tanto con mis hijas como con mi marido, uno de nuestros entretenimientos favoritos es ver una buena película juntos. De hecho, lo tenemos instaurado los domingos tarde-noche como plan familiar. Si no conseguimos ponernos de acuerdo llevamos un turno para elegir.
El otro día llevábamos más de 10 minutos buscando una peli Rafa y yo. Ninguna nos convencía y tampoco coincidíamos en apetencias. De pronto nos topamos con una que habíamos visto hacía muchos años pero que no recordábamos del todo bien, Un viaje de 10 metros.
Es una película sencilla de ver, que entretiene, llena de valores y que tiene buena vibra o buena onda como diría mi amiga Patri. Además, a los dos nos gusta la temática culinaria.
El argumento no tiene muchas complicaciones. Una familia de indios de la India llega de forma inesperada a un pueblecito francés. La trama narra todas las aventuras y desventuras de cada miembro de la familia y su relación con una vecina muy peculiar, y de los restaurantes que cada uno regenta.
No soy crítica de cine, pero desde luego te la recomiendo si te gustan las películas cuyo fondo gira en torno a la comida y sobre todo a la familia. Bellos parajes, imágenes impecables, alimentos suculentos, olores que atraviesan la pantalla y agudizan los sentidos, mandatos y permisos inconscientes, valores a veces perdidos y que merece la pena recuperar, choque de culturas y una montaña rusa de sentimientos que van recolocándose.
Con todos estos ingredientes además de un cuidado reparto en que intervienen Helen Mirren, Om Puri, Manish Dayal y Charlotte Le Bon, y con el sello de garantía de Steven Spileberg como productor (yo no descubrí este dato hasta el final de película cuando aparecen los créditos), para nosotros fue una excelente elección.
¡Espero que te guste y la disfrutes!






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