Imposible almacenar en mi memoria todo lo vivido. Escribe lo que rápido llega y fácil a mi mente; instantes, comidas, libros, películas, decisiones o compañías.
Llegué hace dos meses a mi paraíso terrenal. Daba fin a un frenético impasse que me había robado la vida . Necesitaba descanso, conectar con todo lo que había quedado relegado por causas ajenas a mi voluntad. Necesitaba pensar y decidir. Necesitaba asumir responsabilidades y marcar prioridades. Necesitaba bajarme de ese tren bala que me había arrollado y me alejaba de todo lo que de verdad es importante para mí. Quería recuperar esa paz interior que ya tenía afianzada.
Perdona querido lector, que al final cambió la temática de este nuevo artículo sobre la marcha. Quería escribir sobre el verano, pero la escritura se me ha ido hacia otro lugar. Me pasa a veces. Sobre todo, cuando tengo algo vivo dentro de mí dando vueltas de aquí para allí y no soy capaz de enfocar.
Puede que estés perdido sin saber de qué estoy hablando, y es normal. Te cuento. Hace unos meses me embarqué en un maestro muy exigente . No era algo que yo hubiera buscado, apareció por casualidad. La ilusión me cegó porque el master en sí me chifla, pero me precipité al comprar y cedí a la presión de una comercial agresiva cuando lo que en realidad quería era pensar con calma y decidir con libertad. Es difícil elegir con libertad si no te cuentan toda la verdad, eso es cierto; pero al final cometí un error por no escuchar aquella vocecita interna que me gritaba: ¡Aún no digas si, espera ! Sería fácil culpar a esta mujer de lo que pasó, pero entonces me pondría en modo víctima y no habría aprendido nada para próximas ocasiones. Después de aceptar que soy humana y cometo errores toca sacar aprendizajes. Los míos en esta situación han sido:
- No creo todo lo que me cuentan. Algunos comerciales mienten con tal de ganar su comisión. (Obvio para el resto de la humanidad…pero a mí me cuesta.)
- Decir NO hasta que tenga claridad y seguridad en la compra de un producto tan caro.
- Aceptar que soy lenta y no tengo que ir tan rápido al ritmo que otros marcan. Respetar mis tiempos y no precipitarme.
- No ser ingenua con personas que acabo de conocer.
Esta primavera he andado muy enfadada y desbordada. Dejé de hacer todo aquello que me hace sentir viva. El estrés por la urgencia, la angustia por las entregas, el cabreo con la comercial y la falta de autocuidado sumado al poco descanso que yo misma no me permitió hicieron florecer mi peor versión . Nervios a flor de piel, desconexión con mis seres queridos, además de ningún tiempo de ocio y disfrute me llevaron directamente al hoyo.
En verano tuve una pausa de dos meses que me había permitido valorar si continuaba o abandonaba. En mi cabeza el panorama era blanco o negro; muy drástico y extremado . Una constante de mi pasado fue aferrarme al blanco o al negro sin tocar el gris. Eso cambió hace mucho tiempo. Lejos quedó aquella locura de vivir en medio de dos extremos al borde del precipicio. Este verano he tenido la tentación de volver a mis antiguos patrones.
Ayer por la mañana estaba segura: mejor perder el dinero del maestro que la vida. Me bajaba del tren, aunque fuese en marcha. La decisión estaba tomada hacía ya más de un mes. Pero estaba inquieta. La intranquilidad aporreó mi puerta. Tengo absoluta certeza de que no voy por buen camino cuando un pensamiento se vuelve intrusivo o mis sueños me avisan y despiertan en mitad de la noche. Y esto es lo que me pasaba últimamente cuando más se acercaba la fecha de dar el paso y terminar con esta agonía.
Pedir ayuda me sirve . Poder hablar en alto con personas de confianza que me ofrecen escucha activa sin necesidad de dar ningún consejo (que yo no he pedido) siempre es un regalo para mí. Escuchar mi voz resonando fuera de mí me proporciona claridad . Después de hablar con mi familia y mis dos amigas más cercanas, por la tarde habló con Susana, alguien que me escuchó con atención plena . Yo pensaba que estaba convencida de mis intenciones. Y de repente, casi terminando la conversación, un giro rotundo me puso mirando en dirección contraria. Pasaba literalmente del negro al blanco.
Hoy he recordado que el gris es una opción armoniosa y el equilibrio perfecto entre continuar o abandonar. Seguiré a mi ritmo con esta tarea que en realidad es un sueño. Quedaré con mi gente, me daré respiros, practicaré mis pasiones y descansaré cuando lo necesite. Me esforzaré, pero sin perder el sentido. Confío en que todo saldrá de la mejor manera, porque ni todo es obligación ni todo es devoción.
Hoy mi adulta madura se hace cargo de esa niña perdida.
PD: Si ves alguna incoherencia gramatical, error de sintaxis, palabras mal escritas o sin sentido en algún lugar del texto, te informo que es debido al procesador de texto del blog que a veces da error y cambia palabras o expresiones. Espero que de cualquier manera se entienda bien lo que trato de contarte.



0 Comments