Este verano escuché varios podcasts en los que intervenía Víctor Küppers. Llevaba algunos años sin oírle y me gustó toparme con él de nuevo. Recuerdo que la primera vez que una amiga me recomendó una de sus charlas algo hizo clac en mi cabeza. Cuando estoy en una época más complicada de lo habitual, ya sea por tristeza, cabreo o desilusión me ayuda mucho escucharle. Su mensaje es sencillo pero contundente. A mí me hace pensar y relativizar mis problemas; me ayuda a coger impulso de nuevo y seguir hacia delante sin desanimarme.
En sus charlas, formaciones y conferencias es frecuente que utilice una frase que no es suya (él siempre lo aclara) que dice que: “lo más importante es que lo más importante sea lo más importante.” La famosa frase en realidad es de Stephen Covey. Me gusta enlazar ésta con otra que sí es suya y que yo tengo en mente a menudo. Es una frase muy corta, mundana y real: “Planta que no riegas planta que palma.”
Amar a alguien implica tiempo, presencia y dedicación. Si hiciésemos el experimento que propone Kuppers en esta charla seríamos capaces de entenderlo de verdad. Te propongo que compres una planta y dejes de regarla durante dos meses. El resultado es tremendo.
En nuestras relaciones con los demás, en mayor o menor grado de intimidad (pareja, hijos, padres, amigos, vecinos, desconocidos) sucede exactamente lo mismo que con la planta y el experimento. No solo nos podemos olvidar de cuidar y regar nuestras relaciones con los demás, sino que sin darnos cuenta a veces incluso las machacamos y nos las cargamos.
Es importante estar presente, llamar de vez en cuando a un amigo, aunque no tenga un problema; hace falta hablar con nuestras parejas, aunque lleguemos cansados a casa. Es fundamental decir “te quiero” de vez en cuando (y si es a menudo mucho mejor) a cualquier persona que nos importe. Planta que no riegas planta que palma. Cariño que no demuestras cariño que se pierde. Falta de paciencia o comprensión hacia los demás nos vuelve como un boomerang, el famoso karma. Lo que haces a los demás te vuelve siempre; si haces bien te vuelve el bien, si haces mal te vuelve el mal. Si siembras amor seguramente recogerás eso, amor. Y al sembrar mierda pues recoges eso…mierda.
Para terminar, te dejo una frase de la Madre Teresa de Calcuta que cierra mi reflexión y que conecta con todo esto: “Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.” A veces cuando uno decide enterrar el hacha de guerra encuentra seres maravillosos a su alrededor que ni siquiera reconocía.
A mí me ayuda y me funciona para mantener buenas relaciones con los demás, especialmente con las personas más cercanas y que yo más quiero, tener todas estas frases muy presentes. Espero que alguna de ellas además de mi reflexión te lleven a algún lugar en el que te den muchas ganas de amar al prójimo, del latín proximus, o sea, el que está próximo a ti.






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