INGREDIENTES
- 2 berenjenas
- 1 pimiento verde
- 1 cebolla pequeñita o en mi caso 1/2 cebolla grande
- 1/2 pechuga de pollo
- Tomate frito, si es casero mejor
- 45 gramos de mantequilla
- 45 gramos de harina
- Medio litro de leche (yo para la bechamel siempre la utilizo entera)
- Aceite de oliva virgen, pimienta y sal
- Queso para gratinar
¿CÓMO LO HICE?
Primero asé las berenjenas. Las partí longitudinalmente, las prigué con un poquito de aceite, sal y pimienta y les hice unas hendiduras como se aprecia en la foto. Después las coloqué directamente en la bandeja sobre papel de horno, aunque también puedes utilizar papel de plata. Veinticinco minutos a 200º calor arriba y abajo (bóveda y solera), sin aire, fueron los responsables de que quedaran en su punto.

Mientras las berenjenas se asaban en el horno, piqué la pechuga de pollo en dados muy pequeños. Cuando las berenjenas estuvieron listas las saqué del horno y dejé atemperar.

Para el sofrito piqué en cuadraditos pequeños la cebolla y la fui pochando a fuego lento en una cazuela antiadherente con muy poquito aceite. Mientras tanto lavé, sequé y piqué el pimiento verde de la misma forma y lo añadí a la cazuela. En ese momento saqué la carne de las berenjenas que ya se podía manipular sin quemarme y el piqué igual que el resto de verduras. Reservar.
Cuando la cebolla y el pimiento estaban sofritos añadí el pollo. Una vez cocinado incorporé la carne de las berenjenas y dí un par de vueltas, añadí los tomates fritos y corregí el punto de sal, envolviendo bien todos los ingredientes y sabores.
Coloque las berenjenas dentro de una fuente de cristal especial para horno y las rellenas con el preparado resultante de las verduras y el pollo. Las reserve en la encimera de la cocina y mientras tanto precalenté el horno para gratinar.

En la misma cazuela donde había cocinado el relleno y sin lavar derretí la mantequilla ya continuación tamicé la harina sobre ella rehogándola a fuego suave durante 4 minutos con una cuchara de madera. Al no lavar la cazuela el regustillo del sofrito/relleno enriqueció el sabor de la bechamel.
Pasado ese tiempo añadí la leche a temperatura ambiente de poco en poco y fui removiendo sin parar con unas varillas. Terá que quedará muy líquido en un principio pero a medida que se trabaje irá espesando. Pasados 10 minutos está lista aunque a mí me gusta removerla algo más porque el sabor que adquiere cuanto más se trabaja es espectacular. Llevo años queriendo hacer bechamel sin grumos y por fin encontré los secretos para que salga tersa y perfecta. (Tengo pensado hacer una entrada especial de salsa bechamel pero en el peor de los casos siempre puedes batirla nada más añadir la leche al completo y trabajarla normalmente después como te he explicado.)
Por último cubre las berenjenas con la bechamel, añade el queso para gratinar que más te guste y mételas en el horno entre 10 y 15 minutos a 200º calor arriba y abajo. Si te gustan las tostaditas no dudes en darles un golpe de grill.
¡Receta fácil y rica que espero que te guste!







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